Me quejo, luego existo. Cómo eliminar la cultura de la queja

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cultura de la queja WORTEV

Es nuestro gran hobby, nuestro más grande deporte nacional: la queja. Criticar, quejarnos, exigir. Se nos da mucho a los mexicanos frente a todo lo que no nos gusta o nos parece mal: el gobierno, la inseguridad, la economía, la pandemia, los vecinos. Hay una preocupante tendencia a pensar que no tenemos la culpa de nada, que la culpa la tienen los demás o las circunstancias que nos rodean, dice el crítico estadounidense Robert Hugues, en su celebrado ensayo La cultura de la queja.


Inundamos calles, casas, oficinas y redes sociales con esta cultura de la queja. Me quejo, luego existo.


“Antes de gritar y reclamar cambios afuera, busca lo que está mal en ti y cambia tú”, dice Ingrid Löw, cantante compositora y activista LGBT, entrevistada para Bar Emprende.

Ingrid se enamoró de la música desde que era niña. Se recuerda caminando de la mano de su mamá por las calles, deteniéndose emebelesada ante una tienda de instrumentos, queriendo tocarlos, disfrutando su olor a madera. 

Fue música autodidacta. A los 16 años, estudió guitarra en Alemania y cuatro años después regresó a México, donde trabajó como corista. Más tarde musicalizó series, películas, audiolibros y cápsulas culturales.

En 2018 lanzó “Sin Miedo”, tema que compuso para la Marcha LGBT No. 40 y que cantó por primera vez en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México, que se volvió un parteaguas para ella y para su carrera. 

Compuso esa canción justo para ese día, para esa marcha, dice, “porque descubrí que el miedo es la base donde se origina la violencia… la violencia hacia uno mismo, tener miedo de abrirte, de ser quien eres, y todos estos miedos que te limitan y que limitan a los otros que le tienen miedo a lo diferente”.




Sus canciones invitan a la reflexión, a la auto observación y a un cambio profundo de las personas desde adentro. 


Con su guitarra, un looper y su voz, Ingrid ha cantado en varios eventos privados y masivos de la Ciudad de México.

Al ser cantante y activista por los derechos LGTB, Ingrid es una persona que ha exigido toda su vida que las cosas cambien: que se detengan la discriminación, la inequidad, los abusos, la violencia.

Pero la pandemia le cambió la percepción e hizo que su canción “Sin Miedo” cobrara nuevos significados. 

“Me gusta cantar esta canción a partir del miedo que me genero yo, por mi sistema de creencias. En lugar de hablar de este miedo exterior (que me vayan a atacar, que vayan a abusar de mí, que me vayan a gritar o a rechazar), ahora todo es como hacia adentro: que no me rechace yo, que me acepte, que me atreva a dar pasos, a salir de mi zona de confort, de todo eso que nos limita a hacer y a ser.”




Mahatma Gandhi lo tenía muy claro: “Si quieres cambiar al mundo, primero cambia tú.” Para Ingrid, “el estar afuera quejándose es como dar cuenta de lo que no queremos ver en nosotros y que podemos resolver a través de nosotros mismos”.

¿Y si dejamos atrás la cultura de la queja, dejamos de reclamar, de quejarnos y de exigir, y mejor miramos qué podemos cambiar nosotros para construir un mundo mejor? ¿Te atreves?

Columna escrita por Genaro Mejía. Periodista de negocios con más de 20 años de experiencia y LinkedIn Top Voices. Fundador de Bar Emprende. Síguelo en @genarorastignac

Nota del Editor: Las opiniones expresadas en esta publicación son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la visión de WORTEV.



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