Carlos Bautista

Contar historias es inherente al ser humano. Este periodista ayuda a otros a plasmar sus ideas

Carlos Bautista Rojas sabe que contar historias es algo inherente al ser humano y que está en un negocio en el que los formatos y las prácticas van cambiando y hay que adaptarse.

Este periodista lleva 25 años en medios de prensa y editoriales. Ha sido periodista locutor, jefe de redacción y editor de decenas de autores, nacionales e internacionales, como Elena Poniatowska y Octavio Paz.

De 1997 a 2001 fue editor externo de la editorial Plaza & Janés (hoy Random House Mondadori), donde publicó novelas, ensayos, poesía y los comunicados del EZLN, junto con Eduardo Galeano y el Nobel lusitano José Saramago.

De 1999 a 2005 participó en el desarrollo de las Bibliotecas de Aula de la SEP, en donde supervisó cerca de 2 mil títulos para promover la lectura entre niños de preescolar, primaria y secundaria de México. Su pasión por ayudar a otros a contar sus historias lo llevó a ser editor de Selecciones de Reader’s Digest para toda el habla hispana, incluida la edición en español para los EE.UU.

De 2008 a 2019 fue editor y autor de gran parte de los contenidos de la editorial Algarabía, así como colaborador semanal de La Hora Nacional. Ahora es coordinador de comunicación de El Colegio de Jalisco. Conoce más sobre nuestro invitado del WORTEV Rise Day: Snacks para emprendedores

1. ¿De dónde viene tu gusto por contar historias desde el periodismo y la literatura?

Todos los que nos dedicamos a la información nos gusta estar en “el ajo” (una expresión que significa intervenir o estar enterado de un negocio). Como periodista no te conformas con lo que ves, preguntas, te metes donde no te llaman, acabas descubriendo cosas.

En los setentas, cuando yo era un joven adulto, no había internet. Iba a la Biblioteca Vasconcelos, cuando estaba en la Ciudadela, en Ciudad de México, pero siempre terminaba buscando otras fuentes y acercándome a mucha gente para preguntar.

En la guía blanca (una especie de sección amarilla o directorio) encontrabas los teléfonos de todo mundo. Así que ahí encontré al escritor José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska, Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis.

Un día escuché a José Emilio Pacheco citar al “Doctor Q” y yo tenía como 13 años. No entendía absolutamente nada y terminé hablándole por teléfono. Por mi desfachatez y sentido común me fui acercando a mucha gente.

2. ¿Consideras tener un espíritu emprendedor?

Empecé a transmitir mi experiencia en talleres de redacción en línea debido a que me quedé sin empleo. De hecho, nunca me hubiera imaginado hacerlo, pero me aventé como “El Borras” (frase sacada de la televisión y cine mexicano que se refiere a hacer algo de manera precipitada).

Me gusta y quiero hacerlo mientras me lo soliciten y lo seguiré haciendo mientras le sea útil mi experiencia a otros para que cuenten sus propias historias. Para ser sincero no me veo fundando una empresa sobre edición, pero creo que las personas pueden capitalizar su experiencia.

3. ¿Cuál ha sido tu mayor reto o fortaleza para destacar en tu industria?

Para mí cada nuevo proyecto ha sido un reto. Recuerdo mi primer gran reto fue editar la última biografía del escritor mexicano Octavo Paz. Yo era mesero en un restaurante para sobrevivir, y dos años después estaba editando la biografía de un personaje ilustre. En este momento, te tragas el “Síndrome del impostar” (se llama así al trastorno psicológica de personas que no pueden asimilar sus logros) y lo haces lo mejor que puedes.

El más complejo que recuerdo es cuando Felipe Garrido me invitó a crear Rincones de Lectura, un proyecto de lectura para pre-lectores (preescolar) y adolescentes. Para ese proyecto (1999) visité 16 estados para entrevistarme con escritores para encontrar las mejores historias para contar.

Con el tiempo, ese proyecto se volvió la pauta del Plan de Lectura, de la Secretaría de Educación Pública. Hoy es uno de los más grandes programas de promoción de lectura de América Latina con 2,000 título publicados por año. Me atrevería a decir que es el esfuerzo de divulgación cultural más grande que ha tenido este país

4. ¿Por qué consideras que es importante esta industria o qué contribución hace al mundo?

Estamos rodeados de historias y tenemos una necesidad inherente de contarlas. Quizá porque buscamos vernos reflejadas en ellas, para encontrar el aliciente o referente de que vamos a salir de algo. Cuando vemos una película, te relajas porque te hace pensar en otra cosa, por dos horas los problemas de la pantalla no son tuyos.

Lo que más produce dinero es la cultura del entretenimiento, la gente consume películas y series, pero el origen de todo esto está en lo escrito. Para adaptarlo a un formato masivo, primero tuvo que ser un éxito de forma escrita.

Por lo tanto la industria editorial sigue siendo parte de una gran industria. Contar historias existe desde el origen de los tiempos y seguirá existiendo. Aparte del beneficio mediato del empleo, es un aliciente al espíritu y la humanidad de toda la vida.

El escritor colombiano García Márquez decía: “¿Qué clase de misterio es ese que hace que el simple deseo de contar historias se convierta en una pasión, que un ser humano sea capaz de morir por ella; morir de hambre, frío o lo que sea, con tal de hacer una cosa que no se puede ver ni tocar y que, al fin y al cabo, si bien se mira, no sirve para nada?”.

5. ¿Qué papel tiene la cultura y el entretenimiento en esta crisis de la pandemia?

La literatura ha sobrevivido a la humanidad y se va adaptando a las prácticas sociales y las necesidades. La forma en que actualmente nos comunicamos por redes sociales está permeando la literatura. Hace 10 años era imposible interactuar en tiempo real y eso ha generado otras narrativas y formatos.

Lo interesante es que la gente ya no se conforma con ser entes pacíficos. Hoy los lectores tienen la capacidad de decidir con la punta del dedo qué consumir o crear su propio contenido, como se puede pedir hoy un taxi, pagar un vuelo o elegir un hospedaje, desde cualquier parte del mundo..

Todas estas nuevas prácticas están elevando la capacidad creativa de las personas. Cualquiera puede escribir desde su celular porque los recursos tecnológicos están ahí. Incluso podrían ganar dinero escribiendo historias.

El caso de como J.K Rowling, autora de la saga de Harry Potter, que fue rechazada por 12 editoriales, ya no existen porque hoy la gente está tomando la red y subiéndose a plataformas de publicación creativas. El propio best seller Crepúsculo surgió de gente que escribía en Internet, hay cientos y miles de personas, contenidos, son exitosos, tienen sus portales exitosos.

Hoy las editoriales no se dan abasto para capitalizar a tantos creadores que no se detienen y publican en internet.

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