Iván Morales

Este director editorial le dice ‘Yes, and’ a los retos de la industria del cine

La industria del cine abre puertas para que la gente muestre su mirada del mundo y más personas puedan conocerla. Esto conlleva una gran responsabilidad, considera Jorge Iván Morales, escritor, director de cine y director editorial de la revista Cine Premiere.

Quien desde pequeño quería ser actor y la vida lo fue llevando a ser cineasta y director editorial de una revista hecha para los amantes de la industria del cine.

Desde su adolescencia temprana se enamoró del cine y por eso decidió estudiar el séptimo arte en la New York Film Academy (Estados Unidos) y Ciencias de la Comunicación en el Tecnológico de Monterrey.

Iván Morales comenzó su carrera profesional en el mundo de la crítica de cine en la revista Cine Premiere, donde colaboró como freelance, después fue editor web y ahora es Director Editorial.

En 2008 fundó la empresa productora Don’t Panic Films, donde ha producido y dirigido varios cortos y el largometraje Sincronía (ver aquí).

En entrevista con Wortev, Iván nos cuenta más sobre su carrera como dueño de una casa productora y director editorial, así como de su filosofía de decir siempre: “Why not?” y “Yes, and” a los retos y oportunidades que se le presentan.

¿De dónde viene tu gusto por trabajar siempre ligado a la industria del cine?

Me considero afortunado. Soy de las pocas personas que desde muy pequeño sé a qué me quería dedicar. Desde los 13 años quedé completamente enamorado del cine.

Las primeras películas que me marcaron fueron: Volver al Futuro III (1990), Se7en (1995), 12 Monos (1995) y CopyCat (1995).

Cuando era un niño quería ser actor, pero cuando vi esas películas algo se encendió dentro de mí y me dije: ‘Eso quiero hacer. No sé bien qué signifique, quiero vivir y pasar mi tiempo dedicándome a hacer eso’. Desde entonces he estado dirigiendo todos mis esfuerzos hacia allá.

Estudié dirección de cine y comunicación. Cuando salgo de la universidad busqué trabajo en Cine Premiere, una publicación que leía desde 1995 (su primer número fue lanzado en septiembre de 1994). Fue una enorme coincidencia que necesitarán a alguien. Les caí bien, les gustó mi trabajo y me invitaron a formar parte.

¿Por qué decides fundar Don’t Panic Films y no trabajar en producción de alguien más?

Voy a dar un consejo horrible a la gente. El consejo que se suele dar es ‘empieza desde abajo, talachea y poco a poco irás subiendo’. Yo trabajé como asistente de producción -la posición más baja en un set, quien trae café, quien abre la locación- y francamente no me gustó nada.

Yo traigo el chip de los negocios muy metido, en mi familia siempre que hacemos algo nos preguntamos: ¿cómo podemos hacer negocio de esto?

Así que tuve una conversación conmigo mismo y siguiendo la vena emprendedora de mi familia, quienes han puesto negocios toda la vida, decidí decir: ‘why not Don’t Panic Films?’.

A mí me gusta la improvisación actoral, donde la regla de oro es ‘Yes, and’ (Sí, y) para nunca detener la conversación con un ‘no’, no niegues la premisa de las cosas y siempre di un `sí y además tal…

Entonces me dije a mí mismo: ‘Vamos a poner una productora y además vamos a hacer una película’. No tenía contactos, no tenía nada, tenía los ahorros de un par de años, me senté con un amigo Adán Lerma y escribimos un guión de Sincronía (2009), disponible en YouTube y Cinépolis Klic).

Fui a ver el musical de Avenida Q (2008) y dije ‘ese muchachito que está ahí va a ser una estrella y lo quiero en mi largometraje’, se llamaba Luis Gerardo Méndez. Decidí hacerla, ‘Why not?’

Después de ese largometraje, eventualmente me llamó Carlos Gómez, el entonces director editorial de Cine Premiere, me invitó nuevamente a ser parte de equipo como responsable del área web. Mi reacción fue de nuevo: ‘why not?’

Y sé que no es buen momento de citar a Woody Allen, pero él tiene una frase que me gusta mucho: ‘I don’t know what I’m doing, but my incompetence has never stopped my enthusiasm.’ (No sé lo que estoy haciendo, pero la incompetencia nunca me ha detenido mi entusiasmo).

Con el paso del tiempo se movieron muchas cosas y yo terminé siendo el Director Editorial de la publicación.

En estos 13 años de carrera ¿cuál ha sido tu mayor reto? y ¿cuál tu mayor fortaleza para sobrevivir en la industria del cine y la editorial?

Mi mayor reto es hacerme de una red de colaboradores sólida en quien apoyarme. De más joven no valoré la importancia de tener un equipo sólido.

Muchas de las cosas las he gestionado solo y eso causa, además un gran sentimiento de soledad, un esfuerzo enorme.

En su momento la gente que subí abordo, yo era su segundo proyecto en prioridad entonces cuando tenía otra oportunidad se movían.

Sin embargo, mi fortaleza en estos años ha sido la resiliencia. No tengo ninguna razón para pensar que no puedo llegar a lo que quiero. La resiliencia sin importar que suceda, yo voy a seguir. No soltar porque no siempre aprietas con la misma intensidad.

¿Por qué consideras que es importante la industria del cine y cómo contribuye al mundo?

El cine es el arte que más chance tiene de ser un espejo de la sociedad e influye en cómo nos construimos como cultura, además de ser la mejor manera de crea identidad. A partir del cine tenemos acceso a diferentes miradas de cómo viven y perciben la vida otros y te permite acercarte a ellos.

Sin embargo, como industria es el único arte donde el cineasta dice: ‘Quiero expresarme, dame 20 millones de dólares’. Aunque cada vez tenemos tecnología más accesible.

Entonces, hace falta verla como una industria cultural, que no es lo mismo que otras, estamos mostrando las miradas de otras personas y todo estos son factores que deben influir en la toma de decisiones de negocio.

¿Cuál ha sido el papel del cine en esta pandemia?

Con la pandemia los grandes conglomerados de cine se han abierto a explorar otras posibilidades. En especial en los festivales hemos visto mayor apertura. Festival como el de Morelia, Los Cabos, Guanajuato, Toronto, nos dieron acceso a las miradas de gente de todo el mundo, que antes difícilmente habría podido ver mucha gente si no se trasladaba al lugar.

La pandemia es una gran lección de que la gente sí está interesada en ver cosas más allá de los superhéroes.

Nos hemos dado cuenta de que la gente sí está interesada en ver películas en su propio idioma, otras historias, mismas que también pueden ser monetizadas. La gente sí está pagando por consumir estos productos.

¿A quién admiras de tu industria del cine y por qué?

Más allá de mis directores favoritos. Hay tres personajes que han influido fuertemente en mí.

El primero es la comediante Amy Poehler, escritora y comediante, que actualmente tiene una película que acaba de dirigir que se llama Moxie (2021) en Netflix. De ella he tomado también esta idea de no decirle que no a las oportunidades y además aventarme con gusto.

También admiró como pensador y escritor, no como director, Kevit Smit, cuyas ideas son muy buenas sobre la colaboración, apoyar a artistas y sobre diferentes miradas y como estas pueden influir.

Y finalmente Benjamín Franklin, político, científico e inventor de Estados Unidos, porque cuando vivía en Filadelfia leía su biografía y quedé encantado de su filosofía y ética de trabajo

¿Cuál es tu próximo proyecto?

Desde hace tiempo he recopilado material sobre filosofías o métodos de trabajo sobre creatividad y estoy preparando un Seminario porque quiero compartirla con las personas (no solo gente que se dedique a áreas creativas) todas las estrategias creativas que puedes utilizar en tu día a día para que te vaya mejor.

Por otra parte, estoy trabajando un guión para poder moverlo en productoras y fideicomisos. Además de seguir intentando sobrevivir con Cine Premiere donde nos hemos enfrentado a retos enormes, pero no soltamos y seguimos e insistimos.

Iván Morales estará con nosotros en el Wortev Rise Day de abril: Snacks para emprendedores para darnos sus recomendaciones de cine para fortalecer nuestro espíritu emprendedor. ¡Regístrate ahora aquí!

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