Genaro Mejía

La historia negra de la pandemia y la luz al final del túnel

“No hay mal que por bien no venga”. La pandemia nos lanza este reto, pero la incertidumbre y el miedo se apoderan de muchos de los mexicanos, sobre todo cuando su único sustento, materializado en un sueño de años, se desmorona.

Así les pasó a Nelly y Erik, que redujeron sus ventas en un 90% y tuvieron que prescindir de su personal. Ahora, mantienen una luz encendida y apuestan por su té blanco, sus platillos y la solidaridad de las personas para sacar a flote su negocio Té cuento. Casa de té y cultura, ubicado en la colonia Del Valle. Uno de los muchos negocios que la pandemia vino a trastocar.

La pandemia y sus dos caras de la moneda

¿Cómo buscar el bien tan anhelado ante un panorama poco alentador? En menos de tres meses se han perdido un millón de empleos, según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Cada hora, mil 366 personas entran en la pobreza y cierran definitivamente 7 empresas, destaca un reporte reciente de Endeavor. Un mal que trajo consigo la emergencia sanitaria y que no parece ceder.

Pero este es solo un lado de la moneda. Al mismo tiempo que quiebran empresas, la digitalización y el home office, dos de los cambios más notorios que han surgido con la pandemia, nos han dejado ver que se pueden revertir algunos de los “males” que ahora nos aquejan como sociedad. Esto lo confirman el 78% de empresarios encuestados por Endeavor, quienes reconocen que sus equipos de trabajo han aumentado su productividad y el ahorro en tiempos de viaje les proporciona un mayor rendimiento en sus actividades.

La voz de 60 emprendedores encuestados por Endeavor nos deja ver que hay maneras de transitar esta crisis y darle la vuelta, pues estas empresas representan un total de ingresos de 400 millones de dólares al año y generan miles de empleos directos. Son negocios que mantienen viva a la economía.

Aprender, emprender y reinventarse

Los datos anteriores nos muestran otro camino, una forma de enfrentar el reto ante una aparente oscuridad en donde no vemos una salida. La solución, la luz al final del túnel, es emprender y reinventarte. Crear nuevos productos y servicios que cubran los nuevos hábitos de consumo.  Por eso, emprender debe conceptualizarse como un estilo de vida, como una actitud ante la adversidad para cambiar todo lo que sea necesario, aprender todos los días y reinventarte. Facilitar o dar solución a problemas inmediatos puede ser un buen negocio que, de forma natural, atraerá financiamiento y aliados comerciales.

Ante la adversidad, la perseverancia. Y una vez estando en el juego del emprendimiento, es necesario capacitarte constantemente, rodearte de gente que te complemente para poder jugar en equipo y lanzarte a competir. Aprovecha la enorme oferta de webinars, charlas, congresos, foros y programas sobre negocios. Ahora, la tecnología es nuestra aliada en medio del confinamiento. Aprender solo se trata de querer.

El Covid-19 nos ha dado tiempo para mejorar las ideas, para procesarlas y encender muchos focos que vayan iluminando el camino, para ir con pasos seguros hacia su implementación, hacia la salida.

 “No hay mal que por bien no venga.” Al final, como dice Nelly, ayudarse entre emprendedores y emprendedoras “es la parte bonita de esta historia”.

 

Columna escrita por Genaro Mejía, fundador de Bar Emprende, periodista de negocios, estratega editorial, consultor en comunicación integral y mentor de emprendedores. Síguelo en @genarom.