Cómo encontrarle sentido al fracaso para levantarse rápido

La palabra fracaso tiene su origen en el italiano fracassare que significa “romper en pedazos”. Este 2020 nos rompió a todos de alguna manera.

Fracturó metas, rutinas, empleos, empresas, familias, economía, salud, sociedad etc., pero también nos enseñó que a pesar de que nadie está exento de los embates de la vida, todos somos libres para elegir la manera en que superamos las adversidades.

Ante un fracaso, hay muchos factores que están fuera de nuestro control y que son ajenos a nuestra voluntad, por ejemplo, una pandemia, una crisis económica mundial, una enfermedad, la muerte de un ser querido, etc.

Sin embargo, siempre hay un espacio que nos atañe directamente a nosotros: la respuesta que le daremos a la vida frente a la situación de fracaso.

3 claves para encontrarle sentido al fracaso

1. Enfócate en el problema, no en sus consecuencias

Cuando fracasamos nos ocupamos de hablar, pensar y sufrir las consecuencias de un problema, pero no necesariamente estamos atendiendo al problema de raíz.

Juntas, debates, búsqueda de culpables, justificaciones o, como diría mi abuelita, “patadas de ahogado”. ¿Por qué seguir pateando si podemos centrarnos en encontrarle al barco la fisura por donde se empezó a meter el agua?

Por ejemplo: la pérdida de un cliente no es necesariamente el problema, sino la consecuencia de un problema mayor, como la deficiencia en el servicio que brindamos, y la deficiencia en el servicio puede ser consecuencia de la falta de planeación para prevenir posibles escenarios de crisis. La falta de planeación puede ser consecuencia de un ego muy inflado que cree tenerlo todo resuelto, y así sucesivamente podemos continuar escarbando hasta llegar al fondo.

Es muy común que creamos que las consecuencias del problema son el problema y si nos seguimos centrando en resolver las consecuencias jamás podremos comenzar a unir las piezas rotas.

2. Enfócate en las oportunidades, no en las amenazas

Un balde de agua fría es una manera muy asertiva de definir la sensación de fracaso, es inesperado, impetuoso, doloroso y nos transporta de inmediato a una zona de vulnerabilidad. Desde este lugar, nuestra mente y emociones suelen centrarse en las amenazas y en evitar salir más dañados de lo que ya estamos.

Cada quien será libre de elegir la respuesta que dará a este golpe repentino. Si observas las amenazas podrás golpear más fuerte, correr, paralizarte, victimizarte, etc. Si volteas la mirada hacia las oportunidades podrás reflexionar, analizar tus opciones, reconocer tus errores y agradecer tus aprendizajes para levantar las piezas rotas y reconstruirte.

Las amenazas nos atrapan, las oportunidades nos impulsan y dan seguridad. El fracaso podrá ser tu trampa o tu trampolín. El verdadero reto está en tu libertad de elegir la respuesta.

3. Enfócate en la mentalidad, no en las acciones

Con la mejor de las intenciones, después de un fracaso buscamos cambiar nuestras acciones para evitar tropezar con la misma piedra. Detectamos todo aquello que no funcionó y caminamos en dirección contraria, pero antes de dar el primer paso será necesario profundizar en nuestro análisis. Lo que habrá que cambiar es el “mindset” que nos llevó a actuar de esa manera y que nos generó los resultados de fracaso.

De lo contrario, sólo generaremos cambios a corto plazo, poco perdurables en el tiempo y eventualmente volveremos a los mismos resultados. Lo que debemos buscar es una transformación real en nuestra forma de ver las cosas y que este nuevo estilo de observarnos a nosotros mismos, a los demás y al mundo que nos rodea, amplíe nuestras posibilidades de acción.

 “Un fracasado es un hombre que ha cometido un error, pero que no es capaz de convertirlo en experiencia”. Elbert Hubbard

El fracaso es inevitable, pero la derrota es opcional. Para no hacer del fracaso una pérdida total, debemos de encontrarle un sentido que nos haga crecer, aprender, perdonar y prever para no rompernos de nuevo, por lo menos no por las mismas causas.

La autora de este texto es Marcela Hernández, Especialista en Estrategias de Sentido, Sensum.Life. Síguela en @March_coach

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Acerca del Autor /

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Socia fundadora de Sensum, especialista en estrategias de sentido